Radiación Solar

Radiación Solar




Definición

La radiación solar es la energía emitida por el sol en forma de ondas electromagnéticas. Esta energía es fundamental para la vida en la Tierra, ya que proporciona la luz y el calor necesarios para los procesos biológicos y climáticos.

El propósito de estudiar la radiación solar es comprender su impacto en el medio ambiente, la agricultura, la generación de energía renovable y el diseño de edificios eficientes desde el punto de vista energético.

La radiación solar es la energía emitida por el Sol en forma de ondas electromagnéticas, que viaja a través del espacio y alcanza la Tierra. Esta radiación abarca un espectro que va desde la radiación ultravioleta hasta la infrarroja, pasando por la luz visible.

Radiación Solar

Al llegar a la atmósfera, parte de esa radiación es absorbida o dispersada, y otra parte logra penetrar hasta la superficie terrestre. La porción que incide sobre una superficie se mide en términos de irradiancia, es decir, la potencia energética por unidad de área (W/m²).

Desde el punto de vista físico, la radiación solar como fenómeno involucra:

La atmósfera interfiere significativamente con la radiación solar que llega a la Tierra al actuar como un filtro, interceptando la energía que viaja desde el Sol. La pérdida de energía solar a medida que pasa a través de la atmósfera se conoce como depleción. La interferencia de la atmósfera sobre la radiación solar se manifiesta principalmente a través de la absorción, reflexión y dispersión:

Radiación Solar

Mecanismos de Interferencia

  1. Absorción Selectiva
    • La reducción de la radiación no se produce de forma uniforme, sino que ocurre selectivamente según la sustancia que la absorba.
    • Ciertos gases atmosféricos absorben la radiación en cada espectro. El caso más conocido es el del ozono, que realiza una absorción selectiva en la banda del ultravioleta.
    • Otras sustancias, como el vapor de agua y el dióxido de carbono, absorben radiación a lo largo de todo el espectro.
  2. Reflexión y Dispersión
    • Al atravesar la atmósfera, la radiación sufre una reducción. Parte de la radiación no llega directamente a la superficie terrestre, sino que es absorbida o reflejada por partículas en suspensión, vapor de agua o nubes.
    • Esta energía reflejada cambia de dirección. La radiación que se recibe del Sol después de un cambio de dirección debido a la reflexión o a la dispersión por la atmósfera, nubes o alguna superficie, se denomina radiación difusa.
    • Una fracción de esta energía es devuelta al espacio exterior.
    • Al final, una fracción de la radiación original (aproximadamente el 40 % de la energía recibida por las capas exteriores de la atmósfera) llega a la superficie, dispersa desde todos los puntos de la bóveda celeste, conocida como radiación difusa.
    • La porción de radiación que se recibe directamente del disco solar, sin obstáculo alguno, se llama radiación directa.
Radiación Solar

Factores que Afectan la Interferencia

La cantidad de radiación que finalmente incide sobre la Tierra se ve afectada por la distancia que recorren los rayos solares a través de la atmósfera:

  1. Masa Atmosférica (MA)
    • El espesor de la atmósfera que deben recorrer los rayos solares es un factor determinante para cuantificar la radiación solar. Esta distancia se conoce como masa de aire (MA).
    • En las latitudes bajas (cerca del ecuador), la radiación solar incide sobre la Tierra de forma muy perpendicular durante la mayor parte del año. Esto implica que tiene que atravesar menor masa atmosférica, permitiendo que la llegada de la radiación solar se aproveche al máximo de su potencial.
  2. Altitud
    • La altitud (con relación al nivel del mar) influye en el calentamiento de las masas de aire.
    • A medida que aumenta la altitud, el aire está menos cargado de partículas sólidas y líquidas.
    • Dado que estas partículas son las que absorben y difunden las radiaciones solares (aumentando la temperatura del aire), la menor presencia de ellas a gran altura resulta en que el calentamiento directo es mayor. Sin embargo, la combinación de la absorción y la difusión del aire atmosférico provoca un gradiente de temperatura que puede ser de varios grados por metro, dependiendo del alejamiento del suelo.

Radiación solar, albedo y aumento de temperatura de una superficie

Cuando una superficie arquitectónica recibe radiación solar, una parte de la energía incidente es reflejada y otra parte es absorbida por el material. La proporción entre ambas depende principalmente del albedo de la superficie.

Sin embargo, conocer únicamente la radiación solar incidente y el albedo no permite determinar directamente cuánto aumentará la temperatura de la superficie. Para calcular dicho incremento es necesario considerar también las propiedades térmicas del material, el tiempo durante el cual recibe la radiación y, en un caso real, las pérdidas de calor hacia el ambiente.

Albedo y absorción de la radiación solar

El albedo (α) representa la fracción de la radiación solar incidente que una superficie refleja.

Para una superficie opaca, donde se considera despreciable la transmisión de radiación, la fracción absorbida puede calcularse mediante:

Absorptancia solar = 1 - albedo

Por lo tanto, si una superficie tiene un albedo de 0.34:

Absorptancia = 1 - 0.34 = 0.66

Esto significa que aproximadamente el 66 % de la radiación solar incidente es absorbida por la superficie, mientras que el 34 % es reflejada.

Ejemplo: una superficie que recibe 800 W/m²

Supongamos que una superficie horizontal recibe una irradiancia solar de:

I = 800 W/m²

y que su albedo es:

α = 0.34

La energía solar absorbida por unidad de superficie se obtiene mediante:

Iabs = I(1 - α)

Sustituyendo:

Iabs = 800(1 - 0.34)

Iabs = 800(0.66) = 528 W/m²

Por lo tanto, de los 800 W/m² que recibe la superficie:

Concepto Valor
Radiación incidente 800 W/m²
Albedo 0.34 (34 %)
Radiación reflejada 272 W/m²
Radiación absorbida 528 W/m²

Nota: En este contexto, el albedo representa la reflectancia de onda corta de la superficie. Para una superficie opaca, puede considerarse que la absorptancia solar es aproximadamente igual a 1 - albedo.

W/m² y Wh/m²: no son lo mismo

Es importante distinguir entre potencia y energía. La unidad W/m² representa una potencia por unidad de superficie, mientras que Wh/m² representa una cantidad de energía acumulada por unidad de superficie durante un determinado tiempo.

Si una superficie recibe constantemente 800 W/m² durante una hora, la energía incidente acumulada será:

E = 800 W/m² × 1 h = 800 Wh/m²

Expresado en unidades del Sistema Internacional:

800 Wh/m² = 2.88 MJ/m²

Considerando el albedo de 0.34, la energía absorbida durante esa hora sería:

Eabs = 800 × 0.66 × 1 h = 528 Wh/m²

Es decir:

Eabs = 1.9008 MJ/m²

¿Cuánto aumenta la temperatura?

La cantidad de radiación absorbida no determina por sí sola el incremento de temperatura. Para establecerlo es necesario conocer cuánto material está siendo calentado y cuál es su capacidad para almacenar energía térmica.

La relación fundamental es:

Q = mcΔT

Donde:

  • Q = energía térmica absorbida (J)
  • m = masa del material (kg)
  • c = calor específico del material (J/kg·K)
  • ΔT = incremento de temperatura (K o °C)

La energía solar absorbida por una superficie durante un tiempo t puede expresarse como:

Q = I(1 - α)At

Combinando ambas expresiones:

ΔT = I(1 - α)At / mc

Esta sería la fórmula básica para estimar el incremento de temperatura si se supone que toda la energía solar absorbida se utiliza exclusivamente para aumentar la temperatura del material.

Forma de la fórmula para una superficie arquitectónica

Para una superficie de área A, cuya masa puede expresarse mediante su densidad y espesor:

m = ρAd

Donde:

  • ρ = densidad del material (kg/m³)
  • d = espesor del material (m)
  • A = superficie expuesta (m²)

Sustituyendo esta expresión en la ecuación anterior:

ΔT = I(1 - α)t / ρdc

Esta expresión es particularmente útil para realizar una primera aproximación en superficies arquitectónicas.

Ejemplo hipotético: una losa de concreto

Supongamos una losa de concreto de 10 cm de espesor que recibe 800 W/m² de radiación solar, con un albedo de 0.34.

Consideremos:

  • Irradiancia solar: 800 W/m²
  • Albedo: 0.34
  • Espesor: 0.10 m
  • Densidad del concreto: 2,400 kg/m³
  • Calor específico: 880 J/(kg·K)
  • Tiempo: 1 hora

Aplicando:

ΔT = 800(1 - 0.34)(3600) / 2400(0.10)(880)

ΔT ≈ 9 °C

Bajo estas condiciones ideales, la temperatura promedio de esos 10 cm de concreto aumentaría aproximadamente 9 °C durante una hora.

Importante: este resultado no significa que la superficie expuesta del concreto necesariamente aumentará 9 °C. El cálculo supone que toda la energía absorbida queda almacenada en el volumen completo del material y que no existen pérdidas de calor. Una superficie real presenta simultáneamente convección, radiación térmica y conducción.

El comportamiento real de una superficie expuesta al Sol

En una superficie arquitectónica real, la radiación solar absorbida no se convierte íntegramente en aumento de temperatura. La superficie intercambia energía continuamente con su entorno.

De manera simplificada, el balance energético puede expresarse como:

ρcd dTs / dt = αsIsol - hc(Ts - Ta) - εσ(Ts4 - Tsur4) - qcond

Donde:

  • ρ = densidad del material
  • c = calor específico
  • d = espesor considerado
  • Ts = temperatura de la superficie
  • Ta = temperatura del aire
  • Isol = irradiancia solar incidente
  • αs = absorptancia solar
  • hc = coeficiente de transferencia de calor por convección
  • ε = emisividad térmica de la superficie
  • σ = constante de Stefan-Boltzmann
  • Tsur = temperatura radiante efectiva del entorno
  • qcond = flujo de calor conducido hacia el interior del elemento

Temperatura de equilibrio

Conforme una superficie se calienta, también aumentan sus pérdidas de energía. Por convección, transfiere calor al aire; mediante radiación infrarroja intercambia energía con el cielo y las superficies circundantes; y por conducción transmite calor hacia el interior del elemento constructivo.

En algún momento puede alcanzarse una condición próxima al equilibrio térmico, en la cual la energía que entra a la superficie es aproximadamente igual a la energía que sale.

En una aproximación simplificada, si se ignora temporalmente la conducción hacia el interior, puede plantearse:

αsIsol = hc(Ts - Ta) + εσ(Ts4 - Tsur4)

En esta ecuación, la temperatura superficial Ts debe determinarse generalmente mediante un procedimiento numérico, porque aparece elevada a la cuarta potencia en el término de radiación.

Esta es la razón por la cual una superficie expuesta directamente al Sol puede alcanzar temperaturas considerablemente superiores a la temperatura del aire, incluso cuando el aire exterior se mantiene relativamente moderado.

Implicaciones para la arquitectura

La relación entre radiación solar, albedo y temperatura superficial tiene consecuencias importantes en el diseño bioclimático. Dos superficies sometidas a la misma irradiancia pueden alcanzar temperaturas superficiales diferentes debido a sus propiedades ópticas y térmicas.

El aumento del albedo disminuye la cantidad de radiación solar absorbida y, por tanto, puede contribuir a reducir la temperatura superficial. Esta estrategia es especialmente relevante en:

  • cubiertas expuestas a radiación solar intensa;
  • pavimentos exteriores;
  • fachadas con alta exposición solar;
  • espacios urbanos;
  • estrategias de reducción de la isla de calor urbana;
  • diseño de envolventes térmicas;
  • selección de acabados y materiales.

No obstante, el albedo no es la única propiedad relevante. También deben considerarse la emisividad infrarroja, la conductividad térmica, la capacidad calorífica, el espesor, la ventilación superficial y las condiciones radiantes del entorno.

Conclusiones

Si una superficie recibe 800 W/m² y tiene un albedo de 0.34, absorbe aproximadamente:

528 W/m²

Esta cantidad representa la potencia solar absorbida por cada metro cuadrado de superficie. Sin embargo, no es posible determinar directamente el incremento de temperatura únicamente con estos dos datos.

Para una estimación ideal del aumento de temperatura se utiliza:

ΔT = I(1 - α)t / ρdc

Mientras que para analizar el comportamiento real de una superficie arquitectónica debe utilizarse un balance térmico que incluya radiación solar absorbida, convección, radiación infrarroja y conducción.

Por ello, en arquitectura bioclimática resulta más apropiado hablar de balance energético de la superficie que de una simple conversión de radiación solar en temperatura.

Ángulo de incidencia de la radiación solar

Además del albedo, existe otro factor fundamental para determinar cuánta radiación solar recibe efectivamente una superficie: el ángulo de incidencia de la radiación.

La radiación solar alcanza su máxima intensidad sobre una superficie cuando los rayos solares inciden perpendicularmente sobre ella. Conforme el ángulo de incidencia aumenta, la misma cantidad de radiación se distribuye sobre una superficie aparente mayor y, por lo tanto, disminuye la irradiancia efectiva.

Este comportamiento se expresa mediante la ley del coseno:

Ief = I cos(θ)

Donde:

  • Ief = irradiancia efectiva sobre la superficie (W/m²)
  • I = irradiancia disponible perpendicularmente a los rayos solares (W/m²)
  • θ = ángulo entre el rayo solar y la normal a la superficie

El ángulo debe medirse respecto de la normal a la superficie, y no respecto del plano de la superficie.

Por ejemplo, si una superficie recibe una irradiancia de 800 W/m² y el ángulo entre el rayo solar y la normal de la superficie es de 60°:

Ief = 800 cos(60°)

Ief = 800(0.5) = 400 W/m²

Por lo tanto, aunque la radiación disponible sea de 800 W/m², solamente 400 W/m² inciden efectivamente sobre cada metro cuadrado de esa superficie debido a su orientación respecto al Sol.

Ángulo de incidencia (θ) cos(θ) Irradiancia efectiva si I = 800 W/m²
1.000 800 W/m²
30° 0.866 693 W/m²
45° 0.707 566 W/m²
60° 0.500 400 W/m²
75° 0.259 207 W/m²
90° 0.000 0 W/m²

Nota: Cuando θ = 0°, los rayos solares son perpendiculares a la superficie y la transferencia de radiación por unidad de área es máxima. Cuando θ = 90°, los rayos son paralelos a la superficie y, en el modelo geométrico ideal, la irradiancia directa sobre ella es cero.

Relación entre ángulo de incidencia y albedo

El efecto geométrico del ángulo de incidencia y el efecto óptico del albedo deben considerarse conjuntamente. Primero se determina cuánta irradiancia llega efectivamente a la superficie y posteriormente qué fracción de ella es absorbida.

Para una superficie opaca, la expresión simplificada queda:

Iabs = I cos(θ)(1 - α)

Donde:

  • Iabs = irradiancia solar absorbida (W/m²)
  • I = irradiancia solar de referencia (W/m²)
  • θ = ángulo entre los rayos solares y la normal de la superficie
  • α = albedo de la superficie

Esta expresión muestra que existen dos mecanismos independientes que reducen la energía solar absorbida:

  1. La geometría solar: el término cos(θ) determina qué proporción de la radiación disponible incide sobre la superficie.
  2. Las propiedades ópticas: el término (1 - α) determina qué proporción de la radiación incidente es absorbida en lugar de reflejada.

Ejemplo combinado: irradiancia, ángulo y albedo

Consideremos nuevamente una superficie expuesta a una irradiancia solar de 800 W/m², pero ahora supongamos que el ángulo entre los rayos solares y la normal de la superficie es de 60° y que el albedo de la superficie es 0.34.

Primero se calcula la irradiancia efectiva:

Ief = 800 cos(60°)

Ief = 400 W/m²

Posteriormente se determina la fracción absorbida:

Iabs = 400(1 - 0.34)

Iabs = 264 W/m²

Por lo tanto, la superficie absorbe aproximadamente 264 W/m².

Etapa Expresión Resultado
Radiación disponible I 800 W/m²
Efecto del ángulo 800 cos(60°) 400 W/m²
Efecto del albedo 400(1 - 0.34) 264 W/m²

Interpretación: de los 800 W/m² disponibles, la orientación de la superficie respecto al Sol reduce la irradiancia efectiva a 400 W/m². De esos 400 W/m², el 34 % es reflejado y el 66 % es absorbido, resultando en 264 W/m² de energía solar absorbida.

Influencia del ángulo en el incremento de temperatura

La inclusión del ángulo de incidencia modifica también la ecuación utilizada para estimar el incremento de temperatura de una superficie.

La expresión anterior:

ΔT = I(1 - α)t / ρdc

se transforma en:

ΔT = I cos(θ)(1 - α)t / ρdc

Esta ecuación representa una aproximación ideal en la que se supone que toda la energía solar absorbida se transforma en energía interna del material, sin considerar pérdidas por convección, radiación térmica o conducción.

En consecuencia, para una misma superficie y durante el mismo intervalo de tiempo, una disminución del ángulo de incidencia respecto a la normal incrementa la energía absorbida y puede producir un mayor aumento de temperatura.

En el caso real, sin embargo, el incremento de temperatura también depende de la transferencia de calor hacia el aire, la radiación infrarroja emitida por la superficie, la conducción hacia el interior del elemento constructivo y las condiciones térmicas del entorno.

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Ángulo de incidencia y relaciones trigonométricas

El efecto del ángulo de incidencia sobre una superficie puede comprenderse mediante las relaciones trigonométricas de un triángulo rectángulo. En particular, el coseno del ángulo permite determinar la proporción de la radiación que incide efectivamente sobre una superficie cuando el ángulo se mide respecto de la normal.

En el siguiente modelo interactivo, la hipotenusa tiene una longitud normalizada de 1. Al modificar el ángulo, el triángulo cambia de forma y se actualizan automáticamente las proporciones de sus lados.

90°
45° adyacente = 0.707 opuesto = 0.707 hipotenusa = 1.000
Ángulo 45°
Seno 0.7071
Coseno 0.7071
Cateto opuesto 0.7071
Cateto adyacente 0.7071
Hipotenusa 1.0000

Seno: sen(θ) = cateto opuesto / hipotenusa

Coseno: cos(θ) = cateto adyacente / hipotenusa

Con hipotenusa = 1: cateto opuesto = sen(θ)   |   cateto adyacente = cos(θ)

Relación con la radiación solar

Si el ángulo θ corresponde al ángulo formado entre la radiación solar y la normal de la superficie, la componente de la irradiancia perpendicular a la superficie puede expresarse como:

Ief = I cos(θ)

Por esta razón, el valor del coseno que aparece en el modelo interactivo representa directamente el factor geométrico de incidencia de la radiación solar.

Si además se considera el albedo de la superficie, la irradiancia solar absorbida puede aproximarse mediante:

Iabs = I cos(θ)(1 - α)

Por ejemplo, si la irradiancia disponible es de 800 W/m², el albedo es 0.34 y θ = 60°:

Iabs = 800 cos(60°)(1 - 0.34)

Iabs = 800(0.5)(0.66) = 264 W/m²

Nota: En este modelo se considera exclusivamente la radiación solar directa y se supone que el albedo es independiente del ángulo de incidencia. En una superficie real, la reflectancia puede variar con la longitud de onda, el estado de la superficie y el ángulo de incidencia.

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